lunes, 27 de octubre de 2008

Nubes


Me encantan.

Las que ponen al cielo como piel de oveja. Las que lo visten de flecos. Las que lo esconden tras un velo transparente. Las que lo cubren con una manta. Las que hacen corro a la luna. las grises, las violeta, las blanco de cal...

Gotas de agua suspendidas en corrientes de aire. Por cientos de miles. Gotas amontonadas en la montaña, gotas acariciando el valle. Gotas.

Su ausencia invoca desierto. Pasan.

A veces se paran a descansar. Entonces llueven.

Domesticar las nubes. Sueño imposible.

¿Qué queda entonces? ¡Atraparlas!.

Han sembrado de redes de nilón un lugar en la costa norte de Chile. El Tofo, desierto de Atacama, en una aldea de pescadores donde casi nunca llueve – la Caleta de Chungungo- , obtienen de este modo agua potable. Cosechadores de nube.

¿Para cuándo jardineros?


3 comentarios:

MariPili dijo...

Las que puedo ver ahora mismo desde la ventana son "negras como el cerote". Estas no habrá que cosecharlas. ¡Buen día!

Alfonsina dijo...

"¿A qué huelen las nubes?..."
Jo con la publicidad, se nos mete de tal manera en el cerebro que son capaces de reventar cualquier vena romantica y/o poética...
Con esto de la crisis no estaria mal montar un negocio de cultivo de nubes, podriamos cotizar en bolsa y todo.....
Llegó el otoño, amigos, de golpe como siempre... anda, remueve el brasero de picón, que empieza a hacer frio....

Julia dijo...

¿y esa ventana?. ¡Dejad una rendija abierta. Mira que si nos "atufamos"...