Contertulias/os enredados en el humo del te o del café. Vuelvo de la pastelería con unos croissant recién hechos y traigo chocolate caliente para Vinca porque en este blog somos tan atentos como hospitalarios.
Seguramente sabéis que la vinca es una preciosísima flor silvestre azul. Lo que no se si conocéis es porqué tiene ese color.
Cuenta la leyenda que en los tiempos en que el invierno ocupaba toda la tierra una loba encontró a un bebé de reno a punto de morir de hambre y frío. Como las lobas solo comen cuando tienen hambre y esta hacia un buen rato que habia almorzado, se acercó al reno con la única intención de interesarse por sus dificultades. El reno, al ver como se aproximaba tembló aún más, pues añadió el miedo al frío. Con el temblor sus patas hicieron un hueco en la nieve y dejaron ver una pequeña rama verde.
La loba echó su aliento una y otra vez sobre el reno hasta que este pudo levantarse. Entonces le indicó que podría comer el brote descubierto entre la nieve. Cuando estaba a punto de hacerlo el cielo ennegreció. Un manto oscuro tapó el sol y la voz gélida de La Muerte retumbó en los oidos del reno y la loba.
- ¡Quiero al reno! dijo.
La loba tapó al reno con su cuerpo. Sabía que solo un agudo y profundo aullido podría asustar a La Muerte. Así que extendió su cuello cuanto pudo y aulló mirándola directamente a los ojos vacíos.
Pero La Muerte tenia hambre y no pensaba moverse de allí sin su presa. Por eso clavó sus garras en la nieve y se dispuso a esperar.
La loba aulló más aguda y más profundamente. Aulló tanto y tan seguido que sus ojos saltaron de las órbitas y cayeron directamente al hueco del suelo, junto a la rama descubierta entre la nieve. En aquel momento el reno, a pesar su pánico, saltó contra la muerte, quien al ver que no podía matarlo se fue con su música a otra parte.
Desde entonces todos saben que el miedo se esfuma cuando se le hace frente.
¿Y que pasó con los ojos de la loba? os preguntareis.
Al ver a la loba caída en la nieve ciega y extenuada, el reno gritó al cielo con profundo dolor ¡Vinca per vinca!.
¡Vinca pervinca!, gritó con rabia.
¡Vinca per vinca! gritó con agradecimiento.
¡Vinca per vinca! susurró con ternura, mientras veía los hermosos ojos azules de la loba caídos en el suelo.
Entonces lloró con sincera y profunda tristeza. Sus lágrimas templadas terminaron de fundir la nieve y calentaron la tierra. La rama creció alrededor de los ojos de la loba envolviéndolos tan estrechamente que se unieron a sus tallos formando una delicada flor azul. En recuerdo al grito del reno se llama pervinca. La flor de valor y la generosidad
Esta preciosa flor azul nos recuerda dos cosas: el valor de un amigo y la esperanza, pues no hay noche, por larga que sea, que no acabe viendo el día...
Que el vuestro sea estupendo
Julia
2 comentarios:
Te agradezco el chocolate y el croissant pero mucho más la historia.
¡La próxima vez te invito yo!
Me alegrará que lo hagas, pero ya sabes, vincapervinca, que no hay nada que me agrade más que contar historias bajo el cielo estrellado a oídos que saben escuchar, como los tuyos. Muchas gracias por ello.
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